Archivo | junio, 2012

Humanismo ateo

30 Jun

La religión forma parte de lo más íntimo de nuestro ser, y no es posible responder a día de hoy si la más antigua de las profesiones es la de prostituta o la de cura, pues ambas surgen de una necesidad irrefrenable dentro del espíritu del ser humano de trascender al tiempo. El tiempo es la madre de todo, el punto en que todas las razones confluyen, el motivo de todos los actos humanos. Más que el tiempo, la incapacidad de frenar el inexorable fluir del tiempo, esa máquina invisible que percibimos pero que nadie sabe decir de forma precisa qué es.

El caso es que el ser humano siempre ha necesitado explicar por qué las cosas ocurren fuera de su control o de su comprensión. En nuestros tiempos, estos argumentos pueden parecer un poco banales pues tenemos algo de control sobre nuestro destino y de conocimiento de nuestro entorno, pero en tiempos pasados, en los que cada día la muerte acechaba en forma de hambre, enfermedad, ataque de un animal o de una tribu rival, frío, intoxicación, …, de forma traumática y sin explicación clara, la idea de tener un Dios que decidía sobre todas esas cosas era prácticamente imprescindible. Es decir, que si Dios no existiese (como ente con voluntad y conocimiento externo al propio ser humano), habría que inventarlo (que es lo defiendo que la raza humana ha hecho) para poder darle alguna coherencia a la realidad amenazante que nos rodea.

Así, Dios proporciona una explicación completa y coherente al devenir de los acontecimientos, incluido el origen mismo del mundo. Estos conceptos de “creación” y “destino” son elementos centrales de cualquier religión que haya surgido en todos los lugares de la Tierra y en todas las épocas de la historia humana, no siendo patrimonio exclusivo de las religiones modernas, sino de cualquier culto, por primitivo que sea. Es una necesidad surgida como exclusiva de nuestra especie. Si algo define a la especie humana es la religión, la consciencia de la muerte como inevitable fin de la vida. De hecho, si quisiéramos identificar al ser humano completo del todavía en formación, lo auténticamente determinante vuelve a ser la aceptación de la propia muerte como postre de la vida de uno mismo. Sin aceptar y digerir esta realidad, no somos más que niños.

Vista la necesidad de Dios, su irremediable existencia para el ser humano, no podemos sino sospechar que evidentemente no existe tal cual necesitamos que exista. Y digo “sospechar” porque nunca podrá demostrarse que Dios no exista, de ahí el pertinaz argumento de la “fe”, el cual proporciona un argumento infalible frente a cualquier argumentación. La existencia de Dios podría demostrarse si fuera cierta, pero es IMPOSIBLE demostrar su inexistencia si efectivamente no existiera, ya que que la inexistencia sólo se puede corroborar demostrando la existencia de algo incompatible con lo primero. Es simple lógica. La demostración siempre es positiva, nunca negativa. Si Dios no existe, nunca podrá demostrarse, luego la real y actual no demostración de su existencia es compatible con cualquier hipótesis.

Este análisis lógico no descarta la existencia de Dios, pero a medida que la ciencia avanza, el conflicto se hace más y más evidente. A pesar de que la actual teoría del Big Bang es lo más parecido a la creación del Génesis, y además fue desarrollada principalmente por un clérigo, George Lemaitre, sin intencionalidad espiritual alguna, genera, cuando menos, muchas contradicciones.

Algunas personas sostienen que ciencia y religión son 2 cosas completamente diferentes, no debiendo entrar la una en la otra, lo cual me parece un tremendo error fruto, de nuevo, de querer seguir manteniendo la anestésica ficción del Dios protector. Ciencia y religión se preguntan lo mismo por caminos diferentes. La religión va a la respuesta principal, y respondiéndola (Dios existe) empieza a interpretar cada vez cosas más pequeñas (Dios existe y creó el Universo; creó al hombre; creó los animales; creó al hombre como para ser el señor de las bestias; en cuaresma no comas carne; ve a la iglesia los domingos y fiestas de guardar; …). Sin embargo la ciencia va al revés, explicando las cosas pequeñas (v=e/t; la Tierra es redonda; el sol gira en torno a la tierra; la tierra gira en torno al sol; ninguna gira en torno a ninguna pues es una cuestión de sistema de referencia; F=m·a; evolución de las especies; la gravitación, física cuántica; …) y actualmente está llegando a las cosas grandes (cosmología). Entran en conflicto desde el principio, pero cada vez de forma más evidente. Eso de que son cosas diferentes, es falso, en mi modesta opinión.

El fin último de la ciencia es el principio de la religión, y ambas entán en la misma carretera pero en sentidos contrarios.

Este tipo de pensamiento está muy bien reflejado en un magnífico vídeo de 15 minutos creado por  Phil-Hell-Eenz titulado “Science saved my soul” que puedes ver subtitulado en español, o incluso directamente leer su texto completo en el blog Darwein.org

En la Sociedad actual moderna, excluyendo de este concepto a las fallidas sociedades islámicas, seguir creyendo en Dios es irracional, pero como es tan difícil vivir sin Dios, se ha alcanzado una solución hipócrita que consiste en vivir sin creer en Dios, pero repetirnos una y otra vez que sí existe. Es cómo so una chica fea que no soportar este hecho, llegase a la conclusión de que lo mejor es creerse guapa para no sufrir y para eso simplemente rompiese todos los espejos. Nunca nadie podría convencerla de la falsedad de su ensoñación.
Es tan difícil seguir creyendo en Dios, que realmente nadie o casi nadie lo hace verdaderamente, a pesar de lo políticamente incorrecto de la anterior afirmación, por mucho que parezca lo contrario. Sólo el 5 % de la Humanidad (los que desprecian su propia vida y nadan voluntariamente en la pobreza absoluta) cree auténticamente en un Dios sobrenatural, uno que nos observa y nos juzga, y que nos otorgará la vida tras la muerte, aunque el 99 % de la Tierra y su población viva bajo el culto de alguna religión. Si real y profundamente creyeras en Dios, ¿por qué te preocupas tanto por tu salud o tu bienestar?  Lo que estaría por venir siempre será mucho mejor que cualquier cosa que consiguieras en la vida terrenal.

Así pues, la especie humana es atea de forma masiva, pero como no aceptamos nuestro ateísmo, nos consolamos a través de los ritos (numerosos e imbricados en nuestra cultura y vida diaria), tratando de calmar la ansiedad que nos provoca la terrible idea de que no exista Dios. La idea de que nadie nos tutela, y que somos mortales nos perturba de tal forma, que necesitamos creer en Dios, y para eso lo hemos creado.

He aquí mi alegato: La conclusión que nos martiriza es que sin Dios, nada tiene sentido, lo cual es completamente falso. Debemos de ser conscientes del gran valor que tiene el mundo y nosotros con él, sin necesidad de Dios. Si reflexionamos en profundidad, vemos que cada ser vivo atesora una gran cantidad de información en su cuerpo físico y en sus genes (que lo utilizan como vehículo desechable para perdurar en el tiempo todo lo que pueden). Cada ser vivo o muerto es fruto de una historia de millones de años y su valor es indudable sin necesidad de que haya una voluntad superior que lo haya decidido así. Aunque nos parezca que sin la voluntad de un Dios que nos haya creado, nuestra existencia se reduzca a una simple casualidad, es una sensación falsa derivada de nuestra limitadísima existencia. Abarcamos a lo más un siglo de existencia, lo cual es un simple fento segundo en los tiempos que maneja la naturaleza. Tanto es así, que la CASUALIDAD no existe en cosmología y evolución. La probabilidad se transforma en certeza cuando se aplican unos periodos temporales geológico-cósmicos tan enormemente incomprensibles como los que maneja la naturaleza.

Así, es totalmente falso que el ateísmo traiga consigo la amoralidad, la falta de criterios de convivencia. Las normas morales auténticas no las dicta ninguna religión sino la propia sociedad como forma de organización que aspira a permanecer, a pervivir. Por ejemplo, el incesto o el asesinato o el robo, no son más que conductas que vistas desde el individuo no tienen por qué ser malas, pero vistas desde la sociedad, es evidente que ponen en peligro la convivencia, y por tanto del colectivo, y no del individuo aislado.

Es pues la moral antagónica al egoísmo, en el seno de una religión o no, por mucho que se intente demonizar al “infiel” y patrimonializar la moralidad por parte de las iglesias extendidas por el planeta. Es precisamente este detalle el que provoca actitudes tan intolerantes de los falsos creyentes contra los no creyentes confesos: los creen bárbaros sin moral alguna.

Como conclusión, es la Humanidad lo único que nos trasciende como individuos, a través de nuestra descendencia, sus conocimientos, la cultura, las ciencias, …, y no es todo ello algo desdeñable, ni mucho menos. Sin nosotros, la Humanidad no existe. Somos su soporte desechable en reciclaje contínuo, y es esto lo que nos da como individuos el tremendo valor que tenemos. La Humanidad pervive a través de los genes, que no son más que la cristalización física de la información acumulada por nuestra especie a lo largo de millones de años.

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Futura Edad Media

18 Jun

Los “mercados” son el problema, y la solución, porque en ese concepto se confunde hoy en día el músculo con la grasa, los creadores de riqueza con quienes no son más que intrusos. Prohibición y control máximo de las actividades improductivas de apuestas de azar en las que se han convertido los derivados, incluso las operaciones a corto. Debería estar prohibido contratar seguros sobre activos que no se poseen realmente. Es evidente: en ninguna cabeza cabe que yo contrate un seguro a todo riesgo de un coche que no es mio, pues con las acciones, los bonos de deuda soberana, o el trigo o el petróleo, es igual de absurdo. Que las empresas que se dedican a derivados operen con la misma licencia administrativa y los mismos controles que el Bingo de Torrelodones, o que se prohíba su actividad directamente. No son economía productiva. Son el freno de la economía real.
No es lo mismo la actividad bancaria tradicional que la actividad financiera de apuestas. Se califica de “finanzas” ambas actividades, pero no tienen nada que ver. A veces las palabras son muy importantes, ya que se usan como cadenas que esclavizan sociedades completas.

Las élites extractivas han ideado numerosas actividades financieras irreales y vacías se han convertido en un mero IMPUESTO a la actividad económica realmente productiva. Esta nueva suerte de “neointervencionismo” se llama hoy “liberalismo financiero” , confundiendo así al personal, como a usted mismo que me lee, para poder seguir lastrando la actividad de los Google, los Microsoft, los Ikea, o el dentista o el panadero de la esquina, que son los que crean riqueza para que todos dispongamos de más bienes y servicios cada vez con menor esfuerzo. En este nuevo credo surgido en los últimos lustros, los nuevos señores feudales son los “hedge funds” que con su fuerza manejan al grueso de la sociedad; los antaño diezmos, ahora se llaman “securitys“, “swaps“, “margin call“, o cualquier otro término que esconda su verdadera naturaleza (mecanismos para sustraer riqueza del tejido productivo). Pelotazos al estilo anglosajón, al fin y al cabo. Antes Roma, ahora “la City” y “Wall Street”. Antes catedrales, ahora rascacielos, que asombran al explotado, advirtiéndole de contra quién se enfrenta. Antes latín, ahora inglés. Antes “Dios” era la palanca para extraer la riqueza del grueso de la sociedad; ahora el “libre mercado” (que es libre para ellos, evidentemente, no para ti). Antes sacerdotes y doctores eclesiásticos; ahora los “teólogos” de Moodys, Goldman Sachs, FMI, … son los que manejan los insondables designios del Dios librefinanciero, y ni ellos saben de lo que hablan, simplemente porque no hablan de nada real. A cambio nos ofrecen la tranquilidad de los corderos, la falsa seguridad del capitalismo interpretado para servir a sus propios intereses.

Y como efecto colateral, pero no por ello menos importante, encontramos que dados los beneficios tan elevados que logra el sector financiero pirata fruto de su actividad de sustracción continua de riqueza al resto de actividades, compra al “Policía” (el gobierno) para que no le moleste en su actividad, pero tambien, que es lo peor, logra captar a las mentes más brillantes del planeta para dedicarse al robo sistemático y recurrente, dedicando por tanto los mejores recursos humanos del planeta a una actividad perfectamente improductiva. Véase si no, dónde van los mejores físicos, matemáticos, ingenieros, abogados o economistas del planeta: a Wall Street. Dedican su capacidad intelectual a desarrollar mecanismos especulatorios cada vez más complejos, para adelantarse a las especulaciones de los otros piratas de Wall Street, en vez de dedicarse a descubrir mecanismos productivos más eficientes, o a desentrañar los misterios de la naturaleza en el CERN o el Fermilab, o a llevar al hombre a la Luna.

La actividad financiera especulativa y vacua supone un freno tal al desarrollo de la Humanidad, que una FUTURA EDAD MEDIA se avecina, que será vista por lo las generaciones venideras con pena, por lo burdo del engaño, por el valioso tiempo perdido y la gran probreza generada, del mismo modo en el que vemos nosotros ahora los siglos perdidos de la pasada edad media.

La sociedad civil tiene lo que necesitan los parásitos financieros, las élites extractivas, así que tenemos la sarten por el mango, aunque parezca lo contrario. Neguémonos a bajar los brazos y digamos de una vez, ¡¡¡BASTA DE MENTIRAS!!! No hay que rescatar a los financieros, sino a los emprendedores y trabajadores, que son el único foco real de riqueza. Restauremos la función social de la banca, y separemos actividades financieras productivas de la actividad financiera pirata.

Preparaos para lo que viene si no les paramos los pies.

Chiringuitos

1 Jun

Cuando se habla de “chiringuitos“, la mayoría de gente piensa en la operación Malaya y cosas así, poco frecuentes. Sin embargo el tema es viral, superabundante. Es una forma de vida cuyo escudo es el poliformismo, y es que cada chiringuito tiene una forma particular, unos estatutos, pero el objetivo es siempre el mismo: el trinque ilimitado por parte de la estructura cleptocrática instalada en el núcleo del sistema: los políticos (tachán! no podrás decir que te sorprende). Para ello, se falsea la contabilidad de forma descarada para poder contar “peras” como “llaves inglesas”, confundir lo público con lo privado, evitando así el control de los cuerpos funcionariales. Cada chiringuito funciona de una manera, así que hablaré de los que más conozco: las empresas públicas encargadas de las infraestructuras. Vamos, hablo de RENFE, Adif, FEVE, INECO, …en el Estado central, pero ni mucho menos sólo ellas, sino la avalancha de chiringuitos creados desde 1995 en nuestra amada monarquía bananera.

Pero no penséis que esto se restringe a los ferrocarriles, y a nuestra peculiar burbuja “aviar” española. No, se extiende a las carreteras, a los aeropuertos, a los edificios públicos, universidades por doquier, pisos de protección oficial de lujo, …, a toda clase de despilfarros autonómicos y municipales, …. Pero tampoco acaba ahí, porque está extendido por toda Europa, ya que el concepto de chiringuito al que dedico este post lo inventaron en Europa, que ahora es un auténtico polvorín contable. A nadie extrañe que estemos sometidos a esta falta tan brutal de credibilidad en nuestras cuentas públicas, ya que hemos abusado de la varita mágica para lograr dar verosimilitud a un grandioso número de prestidigitación contable. Es una estafa de proporciones galácticas.

Aunque hay personas más culpables que otras, hay que admitir que todo este montaje de despilfarro indolente, interesado y cleptocrático, ha sido posible al amparo de la incultura y el paleterío LOGSIANO, del cual estamos todos contagiados en mayor o menor medida.

Veamos cómo ha ido desarrollándose esta maraña cleptiforme en torno a las infraestructuras.

En 1995 se aprobaron las normas SEC 95 (Sistema Europeo Contable), emitidas por Eurostat (OFICINA DE ESTADÍSTICA DE LA UNIÓN EUROPEA), que está controlada principalmente por los alemanes, franceses e ingleses. Pues bien, con la intención (ya errónea de base) de separar los gastos “buenos” de los “malos” de un Estado, se aceptó que un gasto público en algo “real” (no actividades ficticias, sino cosas con naturaleza principalmente inmueble, inventariable) del que se “estimase” que en el periodo de vida útil se pudiera alcanzar al menos la recuperación del 50 % de la inversión a base de peajes al usuario, pues se permitía contabilizarlo como “activo financiero” de un Estado, y no como gasto, no contabilizándose por tanto de cara al temido “déficit”.

Bien, esto ya está mal incluso si se hiciese bien, pues ¿por qué limitar en recuperar sólo el 50%? En mi pueblo, Sentidocomúnlandia, para que algo sea rentable tiene que recuperarse, al menos, el 100% de lo que se invierte. Este criterio EUROSTAT es absurdo, pues permite esconder el 100 % de un gasto “demostrando” que sólo el 50% se recuperará. Para entendernos (si es que es posible entender esto), es una “autoconcesión” que se da el Estado a sí mismo, pero cuya rentabilidad es más falsa que Judas.

En el caso de las concesiones de autopistas (en diversas modalidades: peaje normal, en sombra, …) no se ajustaron a esta modalidad de trampa contable, sino que se optó por dar concesiones al uso pero estafando en la rentabilidad esperada igualmente, con lo que se escaqueaba déficit pero el marrón se lo lleva temporalmente una empresa privada, que posteriormente se arruina, y la rescatamos con dinero público, pero claro 10 años después cuando ya el apandador inicial está en la oposición y el nuevo apandador le puede echar la culpa al anterior llamándolo “herencia”. Estamos hablando, como ya intuirá el lector, de las concesiones para las R’s de Madrid, las de entrada a la T4, etc… Ahora hay que rescatarlas (en otro numerito erótico-glucosado al que nos tienen ya acostumbrados cada gobierno de turno, que en paños menores “acude” en defensa de los bancos, los concesionarios, …, luciendo la melena al viento). Te parecerá divertido lo que acabo de escribir, pero el que paga la factura de toda esta fiesta eres tú, que me lees, con tus horas de trabajo diarias. ¿A que ahora en lugar de sonreír, te cabreas aunque sólo sea un poquito?

Volviendo al relato de los criterios contables EUROSTAT, se dio así un giro en los presupuestos estatales de toda Europa de forma que los números de antes de 1995 contenían tanto “buenos” negocios como “malos” (sólo trampeados con las autopistas de peaje deficitarias, pero eran la minoría) mientras que los números de después del 95 eran sólo los “malos”. Fue un salto que deshomogeneizó la contabilidad nacional de toda Europa.

Pero, claro, los alemanes, los ingleses y los franceses saben mucho, y no vamos a ser los españolitos quienes les enmendemos la plana. Así que se creó el campo de juego en 1997 (con los supuestamente “buenos gestores” en el gobierno, pilotándolo todo gracias a sus fastuosos títulos, másters y puestazos) con la LOFAGE (Ley de Organización y funcionamiento de la Administración General del Estado). La estructura chinguítica española se adaptó a las nuevas reglas creando lo que se llamó EPE (Entidad Pública Empresarial) y se dió el saque de honor con la creación ese mismo año (apenas un mes después de la propia LOFAGE) del GIF (Gestor de Infraestructuras Ferroviarias), y otros de la misma ralea, con la intención descarada de:
a) Absorber todos los fondos públicos provenientes de los FEDER, RTE, y la madre del cordero que venían de Europa (que no son todo lo bonitos que parecen, sino que son ofertillas bajo la expectativa de retorno mediante futuras transferencias por nuestra parte, y de contratación de las propias obras a Alemania y Francia),
b) hacerlo sin el control que debería presidir semejante manejo de fondos, pudiendo “chiringuitizar” el asunto a conveniencia, y
c) lo más importante, que semejantes fastos no computaran como déficit, y así poder cumplir los inminentes criterios de Maastricht para entrar en el selecto club.
Esto lo hicieron TODOS los países de la Unión Europea, así que ríete tú del petardazo de Lehman o del desastre griego. Pues bien, al menos los alemanes, franceses, etc., se ciñeron a usar el criterio viciado SEC95 por ellos parido, pero es que aquí en la-piel-de-torolandia, fuimos muchísimo más allá, de forma que “demostramos” mediante estudios claramente ultraoptimistas (por no decir intencionadamente erróneos) que justificaban la marea innumerable de inversiones ruinosas que ahora están siendo conocidas por el grueso de la opinión pública, revistiéndolas de carácter empresarial público de rentabilidad elevada (ja!).

Pues bien, esta GIF se encargó de despilfarrar nuestro futuro a base de construir una línea ferroviaria diseñada para 350 Km/h (totalmente fuera de nuestras posibilidades como país) pero que además gracias a la decisión de hacerla con vía en balasto, técnicamente nunca podrá llegar a circular a esta velocidad porque las “piedras” se levantan (en lo que se llama “vuelo de balasto”) y destrozan los trenes. Vamos, todo un logro técnico. Pero claro, como no computa en déficit, pues nada, que pague Rita (no sé si te das cuenta pero Rita, eres TÚ).

Bueno pues después de que los “buenos gestores” jugaran a robar con su juguetito GIF durante muchos años, poniendose flores de lo bien que iba todo, en 2005 vino otro nuevo apandador instalado en la cueva de Moncloa: ZP (con el culo aun oliendo a pólvora, a Goma-2-ECO, o a no se sabe muy bien que, pero chungo de cualquier forma). Este nuevo personaje recoge el testigo e integra el GIF en la antigua RENFE (deficitaría hasta decir “basta”), creándose el ADIF (y Renfe Operadora para vender billetes y arruinar a España poquito a poco). Este Adif era rentable porque lo decían sesudos estudios ministeriales avalados contablemente por la Intervención General del Estado, que es otra “banda” culpable de toda esta infamia, pues la contabilidad de estos entes no es más que patrañas adornadas con bonitos gráficos y tablas. Como demostración de facto de la falta de rentabilidad social y económica de las inversiones, es que cuando se optó por la concesión tradicional para las carreteras Radiales y otras igual de absurdas (en lugar de la autoconcesión del GIF de la que hablo), las empresas han perdido hasta la chaqueta.

Y dirás, bueno, algo estaremos aprendiendo ahora de  los errores pasado. Pues no. Ayer mismo, el actual Secretario de Estado de Infraestructuras y Vivienda ha declarado la intención de juntarlo todo en Adif, quitando incluso la inversión que hacía directamente el Estado en ferrocarriles y que computaba en déficit (único resquicio en esta locura que computaba como lo que era una inversión pública). Es decir, patada para delante. De hecho, de forma torticera y repentina, las inversiones directamente estatales en Galicia y el Corredor mediterráneo ya se han transferido al Adif desde el 11 de mayo. ¿Por qué? Repito, para escaquear el déficit y poder trincar y despilfarrar a gusto. Ah, y porque como somos un país bananero en grado sumo, hay que ejecutar rápidamente el AVE a Galicia, aunque las circunstancias actuales sea, si cabe, más descabellado que nunca, pero por una única razón: tenemos un presidente gallego, y una ministro gallega, razones de peso ambas (como todo el mundo sabe) que junto con unas elecciones gallegas en 2013 son como una alineación cósmica que hace que …. te arruinen aun más el futuro. Esperemos que no salga elegido un canario presidente de España, porque somos tan listos que haremos el AVE Cádiz-Tenerife.

Ese AVE a Galicia va a ser el campeón de despilfarro por su elevadísmimo coste (han previsto, cómo no, hacerlo con trazado de 350 por en medio de la barrera geográfica más fuerte que hay en el interior de España) y por su bajísima demanda (pues el ferrocarril de alta velocidad trabaja bien sólo en grandes aglomeraciones urbanas, que no es el caso de Galicia, y la gente se va a decantar descaradamente por la recién construída y mucho más accesible Autopista A6). Si es que nos hacemos trampas al solitario.

Empeñarse en llevar a cabo semejante despilfarro en infraestructura, en estos tiempos, caiga quien caiga, se arruine el país o no, …, es un signo más de cómo los “buenos gestores” sólo lo son en las campañas electorales, y por eso andan tan perdidos y no saben qué hacer (porque ellos mismos se creyeron “buenos gestores”). Vamos, como Rato, Aguirre o Gallardón, que también era “buenos gestores”. Ojo, que no existen buenos gestores en ningún recoveco político. Ni en la izquierda (PP) ni en la derecha (PSOE, IU y nacionalismos), pero cuando llega el PP, o la derecha a nivel general europeo o incluso mundial, siempre lo hace con el marchamo de “buenos gestores”, y ese mito está cayendo como el de que “los pisos no pueden bajar”. Dime de qué presumes, y te diré de qué careces, como diría aquél.

Bueno, pues como decía, esto es lo que conozco más, los ferrocarriles, pero hemos acabado en 2011 con 2.500 empresas públicas que son la expresión del “pelotazo inmobiliario público”, pero es que Reino Unido, Alemania y Francia también tienen lo suyo. Aunque de forma relativa, sus pelotazos son menores, dado el tamaño de sus economías, en valor absoluto agregado es algo mostruoso. Cualquier día hacemos PUM!

A día de hoy, los “buenos” gestores han podado las empresas públicas sólo en apariencia, porque el ADIF lo cuentan como 1 empresa, aunque su tamaño sea mastodóntico, e igualmente cuentan como 1 empresa la Sociedad pública del alquiler o “Carmen, la comida de España 1992. Sociedad Anónima”, que son 4 mataos (y un zombi paseando). Así, las cuentas que salen, por ejemplo en el Estado, es que han extinguido un 17 % de las empresas públicas estatales, pero han ahorrado 1 Millón ridículo de Euros en sueldos. Ah, y Bankia necesita 7.000, ó 23.500, ó 300.000 Millones para mantenerse. ¡¡¡¡ Joder, dadme un mechero !!!!!

Bueno, espero haberos cabreado suficiente por hoy pero espero que haberos vacunado un poquito frente al engaño.

Feliz IRPF 2011.