Archivo | noviembre, 2014

El 9N

13 Nov

Después de oir a Rajoy hoy tras la “cosa” del 9N, se deduce que el plan maestro que tiene nuestro ínclito líder  consiste en hacer lo mismo de siempre con el problema catalán: una competencia más por aquí, una concesión financiera por allá, una sede de un organismo público en Barcelona, …
Pero es que el otro tonto motivado que habita en nuestro panorama político, Pedro Sánchez (creo que se llama así) propone recoger el derecho de autodeterminación en una reforma constitucional.

En resumen, exactamente la misma fórmula que se ha venido aplicando los últimos 30 años (tratar de contentar al hijo protestón en que se ha convertido Cataluña) y que nos ha llevado al punto donde estamos actualmente. Debe ser que esperan, no se sabe muy bien por qué, que dé resultados diferentes. Sin duda son hombres de fe, de una fe tozuda.
Se confirma la teoría de que los mediocres siempre hacen lo mismo porque no son capaces de innovar, pero se sorprenden de que una y otra vez les pase lo de siempre. España es sin duda un país de mediocres.

Aunque a lo mejor entienden que las propuestas son soluciones diferentes a las aplicadas con anterioridad porque se cedería una competencia diferente de la anteriormente cedida, o un tramo diferente de un impuesto, o una sede diferente de un organismo público o una reforma constitucional mágica. Puede incluso que se sientan intrépidos estadistas de intuición política sin rival.

Se confirma otra de las teorías más asentadas sobre el comportamiento humano: el 95 % de la gente se engaña a sí misma y niega la realidad que no le gusta, porque no hay más ciego que el que no quiere ver.

El espectáculo de flojera mental al que estamos asistiendo es ciertamente muy poco edificante.

La única solución para reconducir el problema catalán es recortar drásticamente su autonomía, retirando competencias cedidas (especialmente la educación). Y cada vez que se plantee un desafío por parte de esta panda de fachas, otro recorte de la autonomía. Ya sé que los pusilánimes y los bienintencionados, que los hay más que botellines, pensarán que es una postura muy arriesgada que alimentaría más el sentimiento independentista. Les diría que tal vez tienen razón, pero lo que está demostrado es que volver a ceder va a conducir irremediablemente a la ruptura de España, así que peor resultado que ése nunca podría darse, así que vale la pena intentarlo. Cualquier cosa menos hacer como la mosca que se estrella una y otra vez contra el cristal.

La cita que da entrada a este blog está de plena actualidad más que nunca.