Archivo | noviembre, 2016

Conexiones entre Trump y el resto del mundo

10 Nov

Ya en mi entrada Mar de Fondo advertía que la indignación causada por los avergonzantes rescates financieros en occidente está aflorando en forma de subida de marea que provocan que, si además se concatenan con otros factores locales a modo de oleaje, están desbordando los diques que estaban protegiendo a la casta política tradicional.

Es el rescate bancario, estúpido!, podría decirse, pero de forma un poquito más extensa explicaré que dentro de todas las sociedades desarrolladas hay una especie de verdad admitida generalmente de la que nadie habla (o incluso la niega 10 veces “Christ way”) pero que todo el mundo lleva dentro: que la meritocracia es la nota dominante.

Del mismo modo que cuando ves al marionetista que mueve los hilos de los muñecos, el espectáculo pierde su magia de repente y no es fácil de recuperar, el sistema descubrió sus mecanismos vergonzosos de forma que el pudor se desvaneció de repente. Ver cómo el Estado echa la única mano disponible a adinerados banqueros incompetentes, retirándola de personas humildes, haciendo que la responsabilidad por los errores cometidos sólo se aplicase a los ciudadanos desposeídos de poder de influencia, supuso un antes y un después en la mentalidad colectiva. Es algo que todo el mundo dice pero que todo el mundo tiene esperanza de que no sea cierto. Es como los accidentes de tráfico: todos comentamos que en cualquier momento pueden ocurrir y tal, pero nadie piensa que pueda ser uno mismo el protagonista. Hay multitud de ejemplos de este juego de aceptación/negación.

Pueden explicar los resultados electorales de EEUU con que los inmigrantes legales o legalizados no quieren que entren más, con el ISIS, con los Chinos, …, pueden hablar de cualquier otra cosa, pero eso hace 4 años era lo mismo: forma parte del oleaje y yo hablo de la marea. Lo que está aflorando ahora es el cabreo sordo y de larga longitud de onda de descrédito absoluto de las instituciones. Brexit, Podemos, Trump, … son efectos del mismo origen, salvo que nos hemos salvado de Podemos gracias al Brexit (que por unos instantes, justo durante los instantes precisos de las elecciones) cuyo pánico hizo a España dar un volantazo de último momento. Vendrán más “trumps” en Francia, Alemania, … porque esta marea no la para nadie.

La renovación de la clase política occidental es inevitable y nos tiene reservados multitud de episodios traumáticos como esta elección de Trump, pero cuyo final será positivo sin duda alguna. Para poder disfrutar de una piel nueva, debemos pasar antes por la muda.

Cárcel de vacío

5 Nov

¿Qué es un año luz? Vale, la respuesta es demasiado fácil: la distancia que recorre la luz (cuya velocidad es constante por definición para cualquier observador en cualquier circunstancia) en un año (tiempo medio que tarda la Tierra en dar la vuelta al Sol).

Pues qué bien, ¿no?

La estrella más cercana a la Tierra (después del Sol, evidentemente) es Alpha Centauri, que está a escasos 4,37 años luz de nuestro Sol. Parece poco.

El artefacto humano (excluyo las ondas que emitimos en radio) que se halla más lejos de nosotros es la Voyager I, que se lanzó hace 40 años (la mitad aproximadamente de la vida media del ser humano) y va a 17 km/s respecto a nosotros, que son 61.200 km/h. En junio de 2016 estaba a 135 Unidades Astronómicas del Sol, aún en el sistema solar (aunque en sus confines exteriores) que son apenas 0,0021 años luz!!! Ni 3 milésimas de año luz!!! A este ritmo alcanzaría el año luz de distancia dentro de 19.000 años aproximadamente, es decir varias veces el tiempo que ha transcurrido desde el inicio de la historia escrita humana.

Un solo maldito y diabólico año luz es completamente inabordable para la humanidad.

Estamos en una cárcel inexpugnable de vacío. Uffff, ¿no os angustia, no os da vértigo? A mí, mucho.