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Conexiones entre Trump y el resto del mundo

10 Nov

Ya en mi entrada Mar de Fondo advertía que la indignación causada por los avergonzantes rescates financieros en occidente está aflorando en forma de subida de marea que provocan que, si además se concatenan con otros factores locales a modo de oleaje, están desbordando los diques que estaban protegiendo a la casta política tradicional.

Es el rescate bancario, estúpido!, podría decirse, pero de forma un poquito más extensa explicaré que dentro de todas las sociedades desarrolladas hay una especie de verdad admitida generalmente de la que nadie habla (o incluso la niega 10 veces “Christ way”) pero que todo el mundo lleva dentro: que la meritocracia es la nota dominante.

Del mismo modo que cuando ves al marionetista que mueve los hilos de los muñecos, el espectáculo pierde su magia de repente y no es fácil de recuperar, el sistema descubrió sus mecanismos vergonzosos de forma que el pudor se desvaneció de repente. Ver cómo el Estado echa la única mano disponible a adinerados banqueros incompetentes, retirándola de personas humildes, haciendo que la responsabilidad por los errores cometidos sólo se aplicase a los ciudadanos desposeídos de poder de influencia, supuso un antes y un después en la mentalidad colectiva. Es algo que todo el mundo dice pero que todo el mundo tiene esperanza de que no sea cierto. Es como los accidentes de tráfico: todos comentamos que en cualquier momento pueden ocurrir y tal, pero nadie piensa que pueda ser uno mismo el protagonista. Hay multitud de ejemplos de este juego de aceptación/negación.

Pueden explicar los resultados electorales de EEUU con que los inmigrantes legales o legalizados no quieren que entren más, con el ISIS, con los Chinos, …, pueden hablar de cualquier otra cosa, pero eso hace 4 años era lo mismo: forma parte del oleaje y yo hablo de la marea. Lo que está aflorando ahora es el cabreo sordo y de larga longitud de onda de descrédito absoluto de las instituciones. Brexit, Podemos, Trump, … son efectos del mismo origen, salvo que nos hemos salvado de Podemos gracias al Brexit (que por unos instantes, justo durante los instantes precisos de las elecciones) cuyo pánico hizo a España dar un volantazo de último momento. Vendrán más “trumps” en Francia, Alemania, … porque esta marea no la para nadie.

La renovación de la clase política occidental es inevitable y nos tiene reservados multitud de episodios traumáticos como esta elección de Trump, pero cuyo final será positivo sin duda alguna. Para poder disfrutar de una piel nueva, debemos pasar antes por la muda.

Mar de fondo

19 Jun

Gran parte de la gente sensata de este país (lo que coloquialmente se conoce como “derecha”) anda desesperada ante la evidente catástrofe económica que está garantizada cuando Podemos consiga el resto del poder que no ostenta ya (recordar que ya han conquistado una buena cuota municipal y autonómica). No logran explicarse cómo es posible que la gente no vea clara la catástrofe que se va a derivar del ascenso definitivo de Podemos.

Una cosa parecida está pasando a nivel europeo con el Brexit el cual es visto por casi cualquiera como una seria amenaza económica para todos y sin embargo es casi inevitable que se produzca.

¿Qué ocurre en Europa, nos hemos vuelto locos? Pues yo creo que sí, pero no de forma gratuita sino a causa del rescate bancario generalizado que se ha llevado a cabo. El coste en España de 60.000 millones de € que se estima que ha supuesto, no es nada comparado con el coste diferido y que aun no hemos pagado por haber roto con ese rescate la espina dorsal de la estabilidad del sistema social. Billones cuando no trillones, eso sí años después.

Hay una verdad en el sustrato mental colectivo que nos brinda una estabilidad social que muchos de los dirigentes de la élite no saben valorar debidamente: los menos pudientes (que es el 90% de la población) están convencidos de que su situación social inferior es consecuencia de su menor capacidad gestora respecto a la “upper class”. Aunque de boquilla se diga exactamente lo contrario, la realidad es que los “pobres” y la “clase media” confían en que “los ricos” lo sean en virtud de unas habilidades que ellos no poseen. No incendian las calles porque en el fondo creen que los que más tienen es, en general, porque se lo merecen.

Cuando llega la crisis bancaria y se empiezan a conocer que presidentes y consejeros de entidades financieras, así como políticos de todos los colores y lugares de origen, no sabían ni lo que se traían entre manos, realizando operaciones sin sentido o inversiones millonarias sin preguntarse mínimamente para qué servían para poder trincar una parte, y que nadie se arruina o entra en la cárcel por ello sino que, al revés, las consecuencias de todas esas estúpidas decisiones las tenemos ahora que reparar entre todos, se rompe este esquema mental que brindaba estabilidad social. Parece algo etéreo, pero no lo es, os lo aseguro.

Las poblaciones, como sumas estadísticas de seres individuales, tienen patrones de comportamiento como seres colectivos. El pueblo español no ha podido intervenir en las decisiones de las élites de autoprotegerse y tapar sus inmundicias, pero el pueblo reacciona. Tarde pero reacciona en algún momento de forma inexorable.

Y para que no nos quedemos en el aspecto exclusivamente patrio del análisis, ampliemos miras fuera de España.
Las instituciones europeas se estremecen ahora por el Brexit, pero nada dijeron cuando Fred Goodwin (50 años de edad por entonces), el banquero más odiado del Reino Unido, pactó con el Gobierno UK una pensión vitalicia anual de unas 700.000 libras pese a que durante su mandato el RBS necesitó 20.000 millones de libras de dinero público para poder sobrevivir. La manipulación del LIBOR por Barclays y otros bancos de la city se saldó con una multa simbólica comparada con los beneficios robados por ese método a un gran número de ahorradores de todo el mundo. En EEUU también tienen sus dosis de bancos gestionados por incompetentes (como Bank Of America y muchos otros) que salen ganando dinero a pesar de haber tomado decisiones muy, muy estúpidas. Suma y sigue.

Y es que es una corriente planetaria y no exagero. Se han hecho tales tropelías a la luz del día con el asunto bancario, que demasiado poco es que se salde con la bolivarización de España (Podemos), el Brexit,  los altercados de la Eurocopa y el ascenso del yihadismo. Es muy gordo el asunto y tiene que ver en el fondo con casi todo. Demos gracias que no acabe en algún evento de más calado y muchííííííísimo más dramático que lo que se teme que ocurra durante mes en España y UK.
Si por lo menos hubieran metido a un centenar de ellos en la cárcel, o que se hubiesen arruinado, la gente habría paliado su ira, habría sido tragable, pero tal cual se ha hecho en Europa, esta bomba tiene aún que explotar.

No hay que fijarse tanto en Hitler sino en las condiciones que provocaron que la gente se volviera tan ciega como para elegirle. En aquella ocasión también los bancos sembraron a Hitler como ahora siembran a Iglesias.
Así, igual que la crisis del 29′ (bancaria, especulativa y que acabaron pagando todos) generó una mar de fondo que años después y en otro lugar afloró en forma de un Hitler que, tras unos primeros años disimulando, acabó por hundir a Europa y el mundo entero en el abismo, la crisis bancaria del 2007 está aun larvada en las sociedades y el terremoto aun por explotar.

Espero estar muy equivocado.

Mal para los bancos, bueno para todos

25 Abr

Parece que los bancos están viviendo una mala racha: ya de que nadie va a ayudarlos en el asunto de las fallidas Autopistas Radiales madrileñas; los tribunales empiezan a fallar contra ellos en los casos de fallidos créditos promotores; Los tribunales les exigen eliminar las cláusulas suelo que los mantenían a salvo en los préstamos de tipo variable; los tipos negativos; la deuda pública negativa; etc… Se les van acabando los “negocietes”. Los bancos poco a poco van perdiendo la coraza protectora que venía brindándoles un Estado corrupto y fácilmente manipulable al que habían convencido de la gran mentira que se recordará en generaciones venideras: si no ayudamos a los bancos, caemos todos.

Yo sostengo que el bloqueo político devenido por las elecciones del 20D está siendo una bendición (y no un problema, como muchos argumentan) ya que por la vía de la parálisis gubernamental se está consiguiendo que no se siga protegiendo al sector bancario, el cual es sustrato indispensable y crítico para que una economía productiva funcione adecuadamente a base de poner a disposición de la clase empresarial y de sus proyectos de inversión los ahorros dispersos que existen en un país. Y es que para que los bancos hagan lo que tienen que hacer, no pueden tener disponible una alternativa que les reporte los mismos beneficios sin hacer nada. Es un caso similar a los NINIS (salvadas las distancias): Si un joven dispone de todo lo que necesita y desea, ¿porqué iba a estudiar a trabajar para conseguir lo que ya tiene de hecho?

En el actual panorama, los bancos empiezan a asumir que si no hacen negocio y no aciertan en sus decisiones, desaparecen (lo que le pasa a cualquier OTRO hijo de vecino, por otro lado) con lo que se ponen las pilas y, entre otras cosas, prestan dinero a la gente que quiere abrir o ampliar negocios, que es la mejor forma que tienen (y saben) los bancos para generar beneficios.

Ayudar a los bancos en plena crisis ha sido lo más perjudicial que ha podido hacer un gobierno por 2 razones principales:

-Consumía grandes cantidades de recursos públicos con una escasísima creación de empleo (los bancos apenas tienen empleados comparados con los capitales necesarios para mantenerlos frente a otros sectores).
-Favorecía que los bancos en lugar de dedicarse a conseguir beneficios prestando dinero (que es su negocio natural) se paralizaran pues esa estrategia les permitía sobrevivir al refugio de las protecciones estatales.

Resultado: una crisis de grandes proporciones se convirtió en una crisis bíblica por culpa de las decisiones gubernamentales. Los responsables políticos se dejaron sobornar por los grupos de presión bancarios con el tantas veces repetido falso mantra de que si caen los bancos, caemos todos. Convencieron a la gente de que si Cajamadrid caía, la gente perdería sus ahorros, por ejemplo, lo cual es una tremenda y solemne estupidez. No me molesto ni siquiera en argumentarlo.

Cuantas peores noticias se avecinen para los bancos (en el sentido de un entorno más difícil de trabajo), más competencia surgirá entre ellos y mucha más liquidez y vigor para la economía en su conjunto.

Por eso soy altamente optimista actualmente, aunque todo el mundo vaya al contrario (sospecho que los agoreros no son más que lacayos de los bancos que pretenden reinstalar el falso mantra de nuevo en nuestras conciencias), y espero que de las siguientes elecciones de junio se derive otro ejecutivo inviable porque un gobierno paralizado en funciones es exactamente lo que necesita España.

Si todos los españoles votamos exactamente lo mismo que en las anteriores elecciones, lograremos que se repitan los resultados, paralizando la dañina acción política gubernamental y generando un horizonte de crecimiento para todo.

Cumple con tu deber: no cambies tu voto.