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¿Puede evaporarse un agujero negro?

17 May

Los agujeros negros (AN) son una de las entidades que más juego dan a los especuladores como un servidor. Aquí vengo a detenerme en la radiación de Hawking a la cual muchos atribuyen la capacidad teórica de evaporar agujeros negros.

El horizonte de sucesos es un lugar geométrico en el cual el cono de escape de cualquier radiación con origen en él es nulo. Es decir, que aunque se emita radiación espontánea en un punto del horizonte, ésta cae irremediablemente en el AN, pero no exactamente. Hawking razonó en 1976 que al tener en cuenta la cuántica, la probabilidad de que una parte de ella que esté alineada exactamente hacia afuera logre escapar, no es nula, y por tanto se emitiría una radiación neta por el horizonte de sucesos.

Si aplicamos estos mismos razonamientos de Hawking en el entorno inmediato del horizonte de sucesos, podríamos concluir que aunque el agujero negro esté completa y absolutamente rodeado de espacio vacío, los pares partícula-antipartícula, derivados de las fluctuaciones cuánticas del vacío, generarían un radiación neta de entrada al agujero negro que más que compensa dicha radiación. Es decir, en un punto inmediatamente fuera del horizonte tenemos que sea cual sea la dirección par-antipar (en sentidos contrarios, evidentemente) hay uno de los sentidos que cae directamente al AN (pues el cono de escape es muchísimo menor que 180º) cuando no los 2 sentidos, así que de forma estadísticamente neta, el AN también estaría drenando “radiación de Hawking” desde el espacio vacío de sus inmediaciones. La superficie desde la que el AN logra “drenar” radiación neta hacia su interior sería una superficie determinada porque en ella el cono de escape sea de 180º, es decir, un plano. Esto más que compensa la radiación de Hawking del horizonte, luego UN AGUJERO NEGRO JAMÁS PODRÁ EVAPORARSE POR ESTA RADIACIÓN.

Además, independientemente de este efecto, aunque asumamos que el agujero negro radia de forma neta (que ya he razonado que no sería así) se necesitaría que la materia ordinaria que pueda caer devorada en ese agujero esté tan distante y sea de tan poca entidad como para no compensar o no hacerlo a tiempo antes de que esa hipotética radiación evaporase el AN. Eso es imposible en un agujero negro real. Sólo puede darse en los universos matemáticos de los físicos con un AN aislado en un hueco mayor que el propio radio del universo.

Lo dicho, los agujeros negros no se evaporan o al menos no lo hacen por esa radiación. Si hay alguna forma de que un AN deje de existir, sólo puede ser por algún proceso interior aun desconocido que logre liberar tal cantidad de energía en un instante tan reducido de tiempo como para estirar el espacio a más velocidad que la de la luz y poder así rebasar el horizonte de sucesos desde su interior. Vamos, lo que viene siendo un big bang inflacionario.

Por eso sostengo que el Big Bang y un Agujero Negro tienen el mismo comportamiento habida cuenta de que el big bang era el futuro de la historia anterior del universo. Sus comportamientos son idénticos salvo por la inversión temporal (que mantiene la validez de las leyes físicas simplemente admitiendo que el 2º principio de la termodinámica no es válido para el universo en su conjunto). El big Bang no es más que la super-hiper-mega-ultra nova resultante de la fusión de todos los agujeros negros preexistentes que acabaron por devorar el universo anterior que discurría exactamente en sentido contrario temporal.

Sostengo que las leyes físicas que aplican los cosmólogos en esos instantes iniciales del big bang NO SON APLICABLES en tanto se desarrollan en un entorno causal en el que no funcionan. Adentrarnos con nuestras leyes físicas a sacar conclusiones sobre los primeros instantes de ese proceso de ultra mega hiper super nova es un ejercicio perfectamente inútil.

Mientras no dispongamos de la ansiada teoría física que case gravedades extremas en entornos diminutos (cuánticos) deberíamos de permanecer callados al respecto de los instantes iniciales del universo del mismo modo en que lo hacemos respecto a lo que ocurre en el interior de los agujeros negros.