Archivo | febrero, 2016

Los agujeros negros han dejado de ser negros

13 Feb

Después del anuncio hecho hace 2 días por el experimento LIGO sobre el descubrimiento de las ondas gravitacionales, ahora todos imaginamos el espacio vacío como un liviano andamio en el que si un gorila muy grande se desplaza puede provocar vibraciones detectables por gente situada en otros lugares del andamio. Es una cosa fácil de imaginar pues el AIRE en nuestra experiencia diaria viene a darnos una idea parecida. Una explicación amena y accesible del asunto puedes encontrarla aquí además de conocer la curiosa historia de cuándo y cómo se postularon.

A modo de sencilla explicación, diré que al igual que los los campos eléctricos y magnéticos se originan mutuamente dando lugar a radiación electromagnética cuando uno de ellos varía o sufre una perturbación, pues el otro se crea automáticamente como respuesta al uno, tendiendo a compensarse mutuamente, mediante un baile “tuya-mia” que se propaga en forma de ondas electromagnéticas (no existen las ondas magnéticas o eléctricas por separado), de un modo parecido el espaciotiempo tiene una relación similar con la masa-energía que fluye a su través, desde que así lo describiera la Teoría General de la Relatividad: Cuando la masa o la energía se desplazan, el espaciotiempo se adapta curvándose, pero a su vez esta curvatura provoca que la masa-energía se desplace, que a su vez provoca que el espaciotiempo se deforme, … Este “baile agarrado”predice la existencia de perturbaciones en el tejido espaciotemporal cuando grandes cantidades de masa y energía se desplazan a altas velocidades.

Pero el lego en la materia se pregunta: y esto de las ondas gravitacionales, ¿por qué es noticia? Porque abre un nuevo canal de inspección del universo. Me explico.

El cosmos, desde que Galileo nos trajera el telescopio, se ha investigado examinando la luz que nos enviaban. Al principio sólo escudriñábamos la luz visible y ya hicimos descubrimientos notables, pero cuando ampliamos el rango a todo el espectro, lo que encontramos fue mucho más grande. Analizamos casi todo de la radiación electromagnética que nos llega desde el cielo; su longitud de onda, su espectro de frecuencias, su polarización, …, y sacamos conclusiones asombrosas que han permitido a la astronomía empujar muy lejos los límites del conocimiento humano.

Pero las luz es fácil de dispersar y desviar (ventaja y desventaja a la vez en la astronomía) pero hay fenómenos especiales que no emiten luz por su propia naturaleza masiva que quedaban fuera de nuestro objetivo: los 380.000 primeros años de nuestro universo, los agujeros negros, la materia oscura, etc. El ejemplo más sencillo son los agujeros negros: por su propia naturaleza son “negros”, es decir, no emiten absolutamente nada de radiación (salvo la teorizada radiación de Hawking  que sería muy tenue que sería imposible de detectar a distancias suficientemente alejadas de él como para poder mandar allí una sonda) lo cual implica que sólo los podemos estudiar de forma indirecta analizando lo que hacen los objetos que hay a su alrededor. Es decir, es como si en una película de cine completamente muda viéramos a un personaje hablar mirando hacia fuera de la pantalla mirando hacia arriba, señalando y asombrado. Podríamos decir: a un lado hay algo grande y asombroso, pero no podríamos decir qué es exactamente: King Kong, una avioneta, …. Gracias a las ondas gravitacionales podemos escuchar y saber si eso que viene por el lado es un camión, un avión o qué.

El propio Big Bang suponemos que fue tan, pero tan gigantesco (como agujero negro de agujeros negros que se supone que fue), que no pudo empezar a propagarse radiación alguna hasta pasados 380.000 años. De lo de antes, nada de luz. Sólo nos queda ese tenue resplandor que se denomina fondo cósmico de microondas. Ahora gracias a las ondas gravitacionales podremos superar esa barrera y empezar a poner a prueba las teorías sobre lo que ocurrió antes de ese momento.

En fin, que se abre una era para la ciencia de nuestra querida Humanidad ya que gracias a este gran avance, nuestros científicos además de ver, que es muy importante, ahora podrán OIR los susurros que hace el universo. Estaremos muy atentos a lo que viene porque puede ser apasionante.